Una nueva visión emerge en el mundo de los negociosThis is a featured page

“La posibilidad de sobrevivir con dignidad en este planeta depende de adquirir un espíritu nuevo. Se lo debe forjar, entre otras cosas, con una teoría del conocimiento radicalmente diferente”. Francisco Varela

El observador es un sistema viviente y el entendimiento del conocimiento como fenómeno biológico debe dar cuenta del observador y su rol en él”. Humberto Maturana

ObservadoraA principios del siglo XX, la perspectiva cartesiana comenzó a desmoronarse por los desarrollos de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. En los años siguientes se generó un enfoque totalmente distinto para dar nueva firmeza al método científico, esta visión se denomina empiricismo lógico. De tal forma, el método científico tal como se lo concibe hoy tiene cuatro niveles:

      1. Miramos y vemos, reunimos datos e información.
      2. Construimos una teoría que explica los datos.
      3. Mediante la teoría predecimos futuras observaciones.
      4. Verificamos las observaciones predichas.

Hoy en día la ciencia tiene esta metodología como guía para su práctica. Esta perspectiva de la creación de conocimiento ha recibido cuestionamientos varios. Desde el interior de la ciencia ha recibido un cuestionamiento vinculado a la idea de la confirmación. Se cuestiona la posibilidad de confirmar una teoría a partir de un número finito de observaciones. Es común entre los científicos el aceptar que la ciencia se acerca cada vez mas a la descripción objetiva del mundo pero que nunca puede llegar.

También existen cuestionamientos que provienen desde fuera. Muchos estudios de psicólogos cognitivos cuestionan la idea de una observación pura. Básicamente, la pregunta tal como la expresa Hayward en la obra antes citada es: ¿Podemos realmente obtener información pura que esté libre de nuestros deseos o teorías? Hay varios aspectos en este cuestionamiento:

  • Todas nuestras observaciones están condicionadas por nuestras teorías previas.
  • Las formas en que describimos los fenómenos agregan nuevas capas de subjetividad y teoría.
  • Aquello que amerita ser calificado como hecho, también depende de nuestra teoría. A menudo los científicos seleccionan los hechos a tomar en consideración en función de la teoría sustentada.

Creemos importante en este punto mencionar el trabajo de Thomas Kuhn quien investigó específicamente como ocurría el progreso científico. En pocas palabras lo que Khun encontró fue que los científicos abordan su trabajo desde una matriz disciplinaria que constituye un paradigma (una cosmovisión particular) desde la cual seleccionan, dan sentido y describen sus observaciones. Esta matriz disciplinaria constituye una herramienta para la investigación que comienza a ser aplicada para generación de nuevos conocimientos durante un cierto período histórico. Durante estos períodos que denominados de ciencia normal suelen ser desestimadas ciertas observaciones, denominadas anomalías por ser inesperadas e inexplicables desde el paradigma dominante. Es interesante señalar que estas anomalías suelen ser descartadas por diversas razones, como errores o limitaciones de los instrumentos de observación, pero también ocurre que sencillamente no son observadas o pasan desapercibidas para los investigadores por el simple hecho de que no son “esperables”. Eventualmente, la acumulación de evidencias en torno a estas anomalías dan lugar a una revolución científica y un consecuente cambio paradigmático.

La epistemología continúa aún hoy buscando una descripción filosófica consistente para el método científico. Podemos decir que el conocimiento del conocimiento es una materia reciente en el desarrollo de la ciencia moderna.

En las últimas décadas –en ámbitos tan diversos como la filosofía (fenomenología, hermenéutica, filosofía del lenguaje), la física teórica, la biología, la cibernética, etcétera– se han desarrollado nuevas formas de interpretar nuestra vida y nuestra experiencia del mundo en el que vivimos. Podemos decir que esta Deriva Post-cartesiana se ha desarrollado mediante diversos aportes mencionados, entre muchos otros, y que se caracterizan por el cuestionamiento de la certidumbre respecto de nuestra experiencia perceptual del mundo. Desarrollaremos más detalladamente esta idea en lo que queda del presente trabajo.

Recientemente, se ha producido un desarrollo que integra aportes provenientes de distintos campos, denominado Perspectiva Ontológica, basado principalmente en los aportes de tres autores: Humberto Maturana, Francisco Varela y Fernando Flores.

La relación entre el lenguaje, la acción y la vida humana, ha sido producto de investigación y reflexión en el campo de la filosofía y la biología desde hace muchas décadas. Como lo expresa muy claramente Fritjof Capra en sus recientes obras, el rol del lenguaje como parte de los sistemas vivientes que somos como humanos, ha sido mejor entendido en los últimos años. En la visión de Capra sobre las ciencias de la vida ocupa un lugar central el trabajo de Maturana y Varela, en el que lenguaje juega un rol preponderante, por una parte, como forma en que los seres humanos experimentan el mundo en el que viven y, por otro lado, como forma en que producen una coordinación recursiva del comportamiento (coordinación de la forma en que coordinan sus acciones).

En los años ´80, Fernando Flores integró en esta perspectiva el trabajo de Martin Heidegger y otros filósofos que ven el lenguaje como la forma en que los seres humanos nos producimos a nosotros mismos en un contexto histórico. También, integró el trabajo de Paul Austin y John Searle, filósofos del lenguaje que desarrollaron la teoría de los actos del habla. Lo que produjo Flores fue una poderosa perspectiva para entender como coordinamos acciones en el lenguaje. Así, reveló la estructura de coordinación efectiva de la acción humana, a través de actos de habla que producen compromisos compartidos por quienes participan en una conversación dada.

Un artículo reciente de Flores y Varela plantea que la transición que estamos atravesando de la época del control propia de la deriva cartesiana, a la época de la flexibilidad que emerge en la actualidad no es una mera inflexión, sino más bien un cambio radical en el espacio humano. En este contexto, según los autores, la perspectiva ontológica rescata y valoriza la actividad interpretativa mediante la cual los seres humanos conferimos significado y la actividad constitutiva mediante la cual moldeamos nuestra identidad.

Los autores plantean que para navegar esta transición necesitamos nuevos mapas (marcos interpretativos) de los cuales surgen nuevas prácticas universales. En este marco valorizan no sólo aprender oficios y saberes reflexivos (basados en el razonamiento y la capacidad de abstracción), sino también, el aprender ciertos saberes reflejos (o habilidades para la acción): “aprender a aprender, conocer como se conoce y cambiar en el cambio”. Estos saberes nos sitúan mejor frente a la incertidumbre y el cambio continuos.
Observadora 2
Los nuevos mapas planteados por los autores implican un nuevo entendimiento del cuerpo, el lenguaje y la historia. Siguiendo a los autores consideramos que la educación actual se está volviendo obsoleta ya que no se hace cargo de la necesidad de incorporar nuevas habilidades para la acción y no sólo almacenar información y conocimientos abstractos. Tomaremos los fundamentos planteados por estos autores como base para la articulación de un marco interpretativo integral para la actividad en las organizaciones. Transcribo a continuación breves descripciones de los tres dominios de entendimiento antes mencionados, realizadas por los autores mencionados:

“El primer mapa plantea un nuevo entendimiento de nuestro cuerpo. Para el espacio cartesiano el cuerpo es una exterioridad sujeta a su ambiente; por eso ‘conocer’ es ‘representar el entorno de manera correcta’. Para la mirada ontológica, nuestro ser biológico es inseparable de una actividad de configuración del mundo que lo rodea. El ser vivo es intrínsecamente interpretativo su mundo no es dado ni fijo, es un mundo inseparable de la estructura del ser y de su historia evolutiva como especie y de su propia historia individual. Nuestro cuerpo y lo que llamamos la vida, desde sus orígenes hasta nosotros, es una historia ininterrumpida de gestación de mundos que vamos habitando a través de nuestra sensorialidad (formas, colores, movimientos) a través de diferentes procesos generativos (categorías, memorias, emociones).”

“El segundo mapa plantea un nuevo entendimiento del lenguaje, que marca la especificidad de lo humano dentro de los seres vivos. En el espacio cartesiano el lenguaje es un instrumento de transmisión de información de una mente a otra. Para la mirada ontológica el lenguaje es una coordinación de acciones que trae mundos a la mano, que genera las realidades que habitamos. La dimensión básica del lenguaje no es la adecuación semántica a una realidad dada, sino atención y seguimiento de actos del habla (las declaraciones, promesas y peticiones) que constituyen el meollo del espacio de la vida social humana. En otro nivel, en su dimensión narrativa, el lenguaje trae al mundo una temporalidad, aparecen el pasado y el futuro y genera identidades en la trama social. En un tercer nivel, el lenguaje permite la generación, siempre cambiante, de la identidad de un ‘Yo’ que es privado y público, engendrado, no como una substancia o una localización cerebral, sino como un estilo de recurrencias transitorias dentro de una red de conversaciones narrativas.”

“El tercer mapa plantea un nuevo entendimiento de la historia. En el Espacio Cartesiano, historia es una sucesión o configuración de eventos que ocurrieron en un tiempo objetivo. Para la mirada ontológica, la historia es el trasfondo recurrente de prácticas sociales que hacen que el mundo aparezca con distinciones tales como familias, empresas, ciudades, religiones. La historia, vista de esta manera, no ocurre en un tiempo exterior sino en una temporalidad donde nos encontramos ya lanzados como seres humanos, insertos en un devenir histórico que tiene siempre posibilidades nuevas pero que no escogemos a voluntad.”

Estos tres mapas conciernen a tres dimensiones ontológicas universales y fundan, una nueva comprensión del ser humano que se desplaza de la mirada cartesiana superando algunas de sus dicotomías fundamentales, como la disociación mente-cuerpo o la oposición entre racionalidad y emocionalidad.

El trabajo de Burriell y Morgan presenta un matriz de paradigmas donde plantea dos dimensiones para la clasificación de paradigmas científicos. La primera dimensión esta vinculada con el continuo de concepciones del mundo que van de la estabilidad al cambio, otros autores la han denominado dimensión ontológica, recordando la oposición de los antiguos Griegos: Heráclito (Todo esta siempre cambiando) y Parménides (Nada cambia realmente). Desde la biología del conocimiento y la concepción de la vida que esta trae, la historia es un proceso de transformación a través de la conservación, en otras palabras, como seres humanos nos transformamos a través del aprendizaje al conservar nuestra organización como seres biológicos mediante el acoplamiento y la transformación conjunta con nuestro medio. Por otro lado, la dimensión epistemológica clasifica los paradigmas en relación con su concepción del conocimiento propiamente dicha. En esta matriz, el representacionismo se ubica en el extremo derecho y el solipsismo en el izquierdo. Todas las formas de representacionismo comparte el hecho de que conciben el conocimiento con base en la selección de rasgos relevantes de un mundo dado y fijo que puede ser descompuesto en fragmentos significativos. Por otro lado el solipsismo, plantea la imposibilidad de acceder a la realidad externa, ni siquiera reconoce la posibilidad de saber si existe tal cosa como una realidad externa. La perspectiva que proponemos en este trabajo adopta una posición intermedia: hay un mundo externo al cual cada uno de nosotros accede en sus propios términos. No podemos acceder al mundo objetivamente, solo podemos experimentar el mundo que traemos a la mano en nuestro vivir. La Figura 1 presenta la matriz de paradigmas y la ubicación de los paradigmas dominante y emergente.

Matriz de paradigmas

Veamos como se entiende el conocimiento organizacional en el mundo empresarial y como lo podemos reinterpretar a la luz de la nueva perspectiva:

La teoría de creación de conocimiento organizacional
Reinterpretación de la teoría de la creación de conocimiento organizacional



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