La administración como dominio de conocimientoThis is a featured page

La presente pagina se propone elaborar un marco conceptual global a partir del cual tomar posición respecto del actual debate internacional en torno a la identidad del dominio de la administración. En segundo término, nuestra reflexión nos enfrentará con el problema del rigor y la relevancia de la investigación en dicho dominio para la práctica de los profesionales de la administración que también es motivo de un encendido debate actual.

Identidad de la administración como saber científico-tecnológico


cienciaCreemos relevante describir las diferentes ramas del saber humano, antes de abordar el análisis del lugar ocupado por la administración. En la civilización occidental podemos distinguir varias ramas del saber humano, entre estas ramas podemos mencionar las siguientes:

Ciencias formales
, vinculadas con el estudio de los objetos conceptuales (conjuntos, relaciones, funciones, hipótesis, teoremas, etc.).
Ciencias fácticas, vinculadas con el estudio de fenómenos empíricamente observables mediante el método científico, tal como se describirá más adelante en este trabajo. Tradicionalmente estas ciencias se dividen en ciencias naturales y sociales.
Tecnologías, vinculadas con el estudio cuyo objetivo es transformar o crear cosas o procesos naturales o sociales en pos de algún fin. Generalmente hablamos de tecnología cuando nos referimos a técnicas compatibles y controlables por el método científico, diferenciando así dichas técnicas de las de tipo artesanal.
Humanidades, vinculadas con el estudio de fenómenos lingüísticos, históricos, filosóficos, etc., que no necesariamente son abordados científicamente.
Artes, vinculadas con los fenómenos de creación estética.

Como antes mencionáramos, la bibliografía reciente refleja un debate en torno a la identidad de los diferentes dominios del saber científico y al lugar que ocuparía la administración entre dichos dominios.[1] En particular, muchos autores han ensayado taxonomías de las disciplinas científicas que van mas allá de la clásica distinción entre ciencias naturales y ciencias sociales. Simon[2] propuso una distinción alternativa, entre ciencias naturales y ciencias artificiales, señalando el hecho de que las ciencias artificiales eran aquellas en las que la intencionalidad jugaba un rol importante.

Biglan[3] propuso una taxonomía alternativa para distinguir las diversas disciplinas. Dicho autor distingue, en primer lugar, entre disciplinas duras y blandas. Dichas disciplinas se distinguen por el grado de existencia de un paradigma, entendido como un cuerpo de teoría suscrito por todos los miembros de dicho dominio disciplinario. Las disciplinas duras implican entonces un paradigma unificador en sentido Kuhniano, y entre ellas podemos ubicar a las ciencias físicas y biológicas, la ingeniería, etc. Este paradigma es un eje coordinador de esfuerzos y prioridades al interior de una disciplina. Las ciencias como la educación, la psicología, o la administración se ubican dentro de las disciplinas blandas ya que se reconocen carentes de un único paradigma dominante, por lo tanto podemos decir que en sentido Kuhniano son disciplinas pre - paradigmáticas. En segundo lugar, el mismo autor distingue entre disciplinas puras y aplicadas. Dichas disciplinas se distinguen en relación a la preocupación por la orientación del conocimiento generado, hacia problemas prácticos. Generalmente las disciplinas puras se desarrollan acumulando conocimientos de acuerdo a la lógica evolución de una agenda académica, mientras que las disciplinas aplicadas siguen un derrotero mucho mas influido por el medio donde las aplicaciones estudiadas encuentran relevancia.

Mas recientemente Becher[4] incorpora, como complementación de las distinciones de Biglan, distinciones adicionales con fundamento en la dimensión de la organización social de las disciplinas. De esta manera distingue, en primer termino entre disciplinas convergentes y divergentes. Dichas disciplinas se distinguen en relación al grado en el que existe un sentido de unidad y de valores en común al interior de una comunidad disciplinaria. La existencia de valores e ideología en común se evidencia en indicadores como los estándares de juicios sobre calidad de miembros del dominio. Las disciplinas convergentes se caracterizarán, entonces, por crear un sentido de comunidad e identificación primaria con la disciplina. En segundo termino, distingue entre disciplinas urbanas y rurales. Dichas disciplinas se distinguen en relación al número de investigadores concentrados en cada tópico de investigación. Mientras las disciplinas urbanas presentan un gran número de personas enfocadas en el estudio de temas relativamente específicos, los medios disciplinarios rurales se caracterizan por su orientación a campos de estudio muy amplios con pocos investigadores vinculados con cada tópico.

Nuestro interés en este trabajo es tomar posición respecto de lo que consideraremos el núcleo central de la disciplina de la administración y para ese fin propondremos una taxonomía que creemos es útil.

En primer termino, creemos que las taxonomías descriptas no muestran claramente la distinción de las disciplinas en términos de la naturaleza de los fenómenos bajo estudio. Por lo tanto proponemos una primera distinción en relación con la naturaleza de los procesos bajo estudio, de acuerdo a si se trata de procesos materiales e informáticos, por una parte, o procesos humanos y sociales, por otra. Creemos que esta distinción señala procesos de naturalezas profundamente diferentes. En segundo término proponemos una distinción en términos de la intencionalidad de la disciplina. Diferenciaremos de esta manera las disciplinas cuyo propósito es la explicación de los fenómenos y su deducción, de aquellas disciplinas cuyo propósito es el diseño y la acción en pos de un resultado determinado.

Vemos estas distinciones mas útiles que las antes mencionadas y que separan, disciplinas duras y blandas en términos paradigmáticos por un lado y disciplinas puras y aplicadas por el otro. La primera distinción sugeriría que las disciplinas difieren por encontrarse en estadios distintos de su desarrollo y no por aspectos intrínsecos ligados a la naturaleza de los fenómenos bajo estudio. En cuanto al segundo caso sugiere que un dominio se ocupa de la producción de conocimiento, mientras el otro sería subalterno al ocuparse de su aplicación. Entendemos que la diferencia central radica en la intención del investigador y no en la pureza del conocimiento.

Las distinciones presentadas nos llevan a limitar cuatro dominios disciplinarios:

Ciencias naturales: abocadas al estudio de procesos materiales e informáticos con foco en explicar y deducir. En dicho dominio podemos ubicar disciplinas como la física, química, biología, etc.
Tecnologías materiales e informáticas:abocadas al estudio de procesos materiales e informáticos con foco en diseñar y producir. Estas involucrarían tanto a las tradicionales ingenierías (incluida la ingeniería en sistemas informáticos), como a la medicina en tanto su foco se ubica en torno al problema general de la producción.
Ciencias humanas y sociales: abocadas al estudio de procesos humanos y sociales con foco en explicar y deducir. Aquí podemos ubicar a disciplinas como la psicología, sociología, economía, etc.
Tecnologías humanas y sociales:abocadas al estudio de procesos humanos y sociales con foco en diseñar y producir. Entre estas disciplinas podremos mencionar a la educación, el trabajo social, etc.

Así podemos, tomando como ejemplo los fenómenos químicos, encontrar a un investigador en ciencia química estudiando la cinética de una reacción química particular para explicar el fenómeno y, eventualmente, deducir la ocurrencia de otras reacciones aún no estudiadas pero que a partir de la hipótesis explicativa desarrollada por la investigación actual se tiene la expectativa de que también ocurra de una particular forma. Un ingeniero químico también podría estudiar la misma reacción utilizando el método científico, pero la diferencia está en que su propósito es práctico. El ingeniero químico (tecnólogo de los procesos químicos), busca desarrollar en base al fenómeno químico en estudio, un procedimiento que le permita, por ejemplo, producir una sustancia para su aplicación como fármaco. Entonces, además del eventual estudio de la cinética de la reacción, estará entre sus actividades el diseño y construcción de ciertos dispositivos que le permitirán producir dicha sustancia en forma eficiente. En el desarrollo de dichas actividades quizá encuentre nuevos interrogantes vinculados con dicha producción, que lo lleven a desarrollar ciertas investigaciones científicas necesarias para la tarea en la que esta involucrado. Por ejemplo el estudio y modelamiento de reactores químicos en colaboración con investigadores en ingeniería química.

Desde esta perspectiva, podríamos sostener que el foco de la administración como disciplina de base científica, estaría en los procesos vinculados con el diseño y producción de acción humana colectiva. Entonces, entendemos al administrador como un profesional abocado a la producción de acción humana colectiva y a un investigador en administración como un tecnólogo abocado al diseño y producción de nuevos dispositivos para la generación de acción humana colectiva.

De acuerdo a esta mirada, un administrador profesional puede estar comprometido con una actividad de diseño y producción de dispositivos para intervenir en su organización en pos de la generación de un nivel superior de efectividad colectiva ligado por ejemplo a la mejora de la calidad de su servicio al cliente. Este propósito lo puede llevar a interesarse en fenómenos propios de las ciencias humanas y sociales, como la dinámica de los procesos grupales desde una perspectiva psico-sociológica o el estudio de los tipos psicológicos, pero solo en tanto y en cuanto, dichas investigaciones pueden ser utilizadas para la actividad de producción en la que está involucrado. Durante este desarrollo pueden surgir interrogantes ligados a la actividad de diseño y producción de modelos de acción colectiva que lo lleven a colaborar con un investigador en administración. Por ejemplo, el desarrollo de sistemas de gestión que permitan conocer en forma permanente el grado de satisfacción de los clientes con el servicio de la empresa y que dicha valoración de los clientes pueda se utilizada como base de la mejora del servicio.

[1] Tranfield, D., and Starkey, K., 'The Nature, Social Organization and Promotion of Management Research: Towards Policy', British Journal of Management, Vol. 9, 341–353 (1998).
[2] Simon, H. A., The Science of the Artificial, Cambridge: MIT Press, 2nd edition, 1981.
[3] Biglan, A.., 'The Characteristics of Subject Matter in Different Academic Areas', Journal of Applied Psychology, 57(3), pp. 195–203 (1973); Biglan, A., 'Relationships between Subject Matter Characteristics and the Structure and Output of University Departments’, Journal of Applied Psychology, 57(3), pp. 204–213(1973).
[4] Becher, A., 'Academic Tribes and Territories: Intellectual Enquiry and the Cultures of Disciplines'. The Society for Research into Higher Education and the Open University Press, Milton Keynes, 1989.

La identidad de la administración como saber propio de las humanidades


habilidades pragmáticas
Hasta aquí hemos mirado la administración como disciplina científico tecnológica, haciendo hincapié en la importancia de la construcción de explicaciones en dicha tradición. Nuestro sentido común actual valora tanto los dominios explicativos que muchas veces los colapsamos con la praxis, no pudiendo distinguirlos entre sí. Igualamos conocimiento con explicación. Tomemos como ejemplo, el saber de un herrero de la antigüedad que manejaba con destreza el arte de la metalurgia. Mediante sus prácticas podía producir utensilios, armas, y otros objetos con gran competencia y lo hizo así por centurias, pero sus explicaciones eran rudimentarias y casi inexistentes a la luz de un ingeniero en materiales de hoy, quien podría valorar como muy escaso su conocimiento de metalurgia. En este ejemplo mostramos como en nuestra cultura de hoy devaluamos la generación de competencias para la acción a expensas de las competencias para explicar, y no advertimos que se trata de dos dominios distintos y no reductibles el uno al otro. Todas las explicaciones científicas del ingeniero no le permitirán adquirir la destreza del artesano herrero. Por otra parte, la práctica virtuosa del artesano no lo conducirá a adquirir las habilidades explicativas del ingeniero. No obstante, las prácticas del herrero pueden abrir para el ingeniero la consideración de nuevos fenómenos que lo lleven a construir nuevas explicaciones con mayor poder generativo y las explicaciones del ingeniero pueden abrir reformulaciones de la praxis del herrero que le abran nuevas posibilidades de acción efectiva. El punto que consideramos central aquí es que el entrenamiento necesario para la construcción de explicaciones y el necesario para el desarrollo de competencias para la acción son muy diferentes. Por un lado, el ingeniero seguramente se dedico durante años al estudio de la matemática, a la resolución de engorrosos problemas de físico-química, a la comprensión de la estructura de la materia a nivel atómico, etc., mediante la reflexión y el estudio desarrollado en gran medida individualmente. Por otra parte el herrero probablemente haya tenido un entrenamiento muy diferente en el que no invirtiera tanto tiempo en la reflexión, la lectura y el cálculo. Seguramente el herrero se sumó a una pequeña comunidad de practicantes, bajo la tutela de algún maestro herrero que seguía su desempeño y le iba señalando que aspectos de sus prácticas limitaban dicho desempeño, al mismo tiempo que le mostraba distinciones que le permitían acceder a una mejora paulatina de su desempeño. Su proceso de aprendizaje se parece mas al de un artista que se entrena bajo la tutela de un maestro, que a la de un estudiante universitario moderno orientado en forma casi excluyente a la construcción de explicaciones.
Esto nos lleva a otra forma de mirar la administración que nos muestra una faceta de dicha disciplina más cercana al saber propio de las humanidades, en la que nos enfocamos en las prácticas humanas y en las formas de cultivo de dichas prácticas. Este enfoque nos abre todo un espacio vinculado con la sensibilización, la intuición y la creatividad en prácticas humanas y la generación de competencia. En el ámbito de trabajo en las organizaciones vemos entre las habilidades centrales, las vinculadas con la comunicación, el liderazgo, la generación de innovación, la capacidad de generar satisfacción de clientes, el manejo de las emociones, etc. En todas estas habilidades encontramos que cumple un rol central el lenguaje como espacio de despliegue del ser humano.
Lamentablemente, los saberes pragmáticos reciben una casi nula atención tanto en la investigación como en la educación. Atribuimos este hecho a que la sociedad occidental esta moldeada por la perspectiva cartesiana que antes describíamos y esta influencia alcanza a todos los niveles incluyendo, por supuesto, al de la educación. Una consecuencia de la fuerte impronta cartesiana en la educación, ha sido la sobrevaloración de la actividad de reflexión y la devaluación de la praxis, entendida como una mera aplicación particular de las teorías disponibles. De esta manera, la educación en todos los niveles ha sido orientada casi en su totalidad al desarrollo de habilidades reflexivas. Una consecuencia de esto ha sido que los alumnos dedican casi la totalidad de su educación a la ingestión de información y explicaciones y son evaluados por su capacidad de comprensión y de reflexión. Estos estudiantes, al culminar sus estudios y enfrentarse con la vida profesional se dan cuenta que solo son competentes en el dominio del explicar (know-what) y no en el dominio de la acción efectiva (know-how) dentro de su praxis profesional. Esto aparece cada vez mas como una preocupación de las áreas de RRHH de las empresas que saben que al contratar profesionales jóvenes incorporan personas eventualmente competentes para pensar y reflexionar en torno a situaciones pero que suelen no saber generar acción efectiva. Por eso en los últimos años ha crecido la preocupación en el ámbito educativo por la incorporación de habilidades para la acción por parte de los alumnos. Esto cuestiona profundamente y desde sus bases el funcionamiento actual del sistema educativo, enfrentándonos a la necesidad de la certificación de competencias pragmáticas y no solo la evaluación de competencias reflexivas. Los sistemas educativos actuales, en todo el mundo, enfrentan la amenaza de su obsolescencia ya que no están preparados para esta transformación.
Podemos decir que un plan de investigación en administración que se haga cargo de esta cuestión, deberá tomar en consideración los diseños de procesos de investigación que puedan desarrollar nuevos modelos para el cultivo de saberes pragmáticos que los practicantes del management puedan incorporar. Esta perspectiva pone de relieve la relación profunda que existe entre la investigación en administración y la educación de los administradores.

Desde la óptica propuesta, el fin último de la investigación en administración es la generación de nuevos fundamentos para el diseño de acción, que permitan transformar las prácticas actuales de una organización en otras más efectivas. La investigación en dicho campo implicará, siempre que sea exitosa, una expansión en las capacidades de acción de las organizaciones donde se desarrolla. Por lo anterior, podemos decir que la investigación en administración supone la investigación en nuevas formas de generación de competencia.

El problema de la construcción de conocimiento en la administración



investigarActualmente se esta desarrollando un debate académico a nivel mundial en torno a las distintas formas o mecanismos de producción de conocimiento en el dominio de la administración. El eje del debate gira en torno a las oposiciones entre rigor y superficialidad por un lado y relevancia e irrelevancia por el otro. Se suele argumentar que mucha investigación en administración no es percibida como relevante por los practicantes de la administración. También muchos académicos plantean que las empresas recurren a literatura popular sobre administración de escaso rigor académico.

Lo que emerge una y otra vez en el debate es que si se asume una identidad del campo de la administración como la que nosotros sustentamos en el presente trabajo se requieren formas nuevas de producción de conocimiento.

Algunos autores plantean una distinción entre dos formas de producción de conocimiento distintas.[1] Gibbons et al. denominan conocimiento de modo 1 a una forma de producción de conocimiento que podemos caracterizar por los siguientes atributos:

  • El conocimiento se produce en un contexto eminentemente teórico, donde se considera que la aplicación es un
  • acto que ocurre a posteriori de la producción de dicho conocimiento.
  • El enfoque en la producción del conocimiento es monodisciplinario.
  • Los problemas son generalmente abordados por equipos provenientes de una sola organización.
  • Los principales usuarios del conocimiento producido son miembros de la comunidad académica que los evalúan de acuerdo a sus propios estándares de calidad.
En contraposición, el conocimiento de modo 2 se caracteriza por una producción de conocimiento con las siguientes características:

  • El conocimiento se produce en el contexto de su aplicación.
  • El enfoque en la producción del conocimiento es transdisciplinario, surgiendo como una construcción colectiva.
  • Los problemas son generalmente abordados por equipos provenientes de múltiples organizaciones, excediendo las académicas.
  • El conocimiento se caracteriza por una rápida diseminación y explotación en el mercado y por ser sometido a múltiples evaluaciones con una variedad de estándares diferentes.

En el ámbito de la administración es cada vez mayor la valoración que se hace del modo 2 de producción de conocimiento lo cual es natural por el foco en la acción propio de la investigación en management.

Aquí surge otro aspecto del debate que se vincula a las metodologías de investigación en management consistentes con el modo 2. Respecto de este punto podemos mencionar el trabajo de Hatchuel[2] en el que se mencionan las principales metodologías de producción de conocimiento. Estas metodologías son muy pocas si las comparamos con el número de disciplinas científicas existentes. La primera de ellas es la que el autor llama metodología de laboratorio. Esta metodología es paradigmática de las ciencias naturales en su desarrollo de los últimos tres siglos. En este tipo de investigación se confina el fenómeno a observar, se definen las formas de manipulación y se circunscriben las preguntas a formular evitando cualquier perturbación del fenómeno por la acción de seres humanos externos al fenómeno. En esta forma de investigación es central la contemplación distanciada del mismo en un contexto de confinamiento.

Un segunda metodología de investigación es la llamada metodología de campo. Esta metodología consiste, en palabras del mencionado autor, en una naturalización de un objeto de estudio que no puede ser confinado ni manipulado para poder estudiarlo. El investigador en este caso contempla su objeto de estudio y acepta que su presencia puede en parte producir algún grado de interacción con dicho objeto.

En los modelos de estudio mencionados se producen conocimientos que pueden ser considerados potencialmente útiles para la acción, pero la producción de conocimiento y la generación de acción son dos procesos consecutivos en el tiempo. Esta distinción no se ajusta a las ciencias en las que se generar artefactos o procesos colectivos de acción como la administración. En estos dominios es casi imposible la separación entre descripción y prescripción. En estos dominios donde la investigación es constitutiva del proceso de acción aparece un tercer método de estudio que el autor denomina modelo de la intervención-investigación y que se vincula con una metodología desarrollada por el mismo. Siguiendo a MacLean et al,[3] proponemos la denominación de esta metodología como metodología de investigación en la acción, por considerarla mas abarcativa.

En la bibliografía en las últimas décadas han aparecido varios métodos de investigación en administración que intentan hacerse cargo de este tipo de disciplinas que nosotros denomináramos tecnologías de la acción humana.[4] Las diferentes propuestas surgen de trabajos pioneros en ciencias sociales que intentan ir más allá de la investigación contemplativa. Así el mencionado autor cita métodos que han surgido, como los denominados: investigación clínica (Schein), investigación-acción (Lewin), investigación-intervención (Argyris), investigación ingenieril, reflexión en la acción (Schön); así como la perspectiva hermenéutico-pragmática que antes mencionáramos. Estos métodos de investigación que tienen la doble intención de construir conocimiento reflexivo y simultáneamente generar saberes pragmáticos, expresados en acciones mas efectivas en las organizaciones donde se desarrollan, son los métodos que consideremos centrales a la disciplina de la administración.

Asumiendo un carácter central para la administración de las prácticas colectivas y su transformación, veamos como la descripción de Flores, Dreyfus y Spinosa[5], basada a su vez en Heidegger, puede arrojar luz sobre la estructura de las prácticas humanas y su correlato en el mundo de la administración.

Estos autores no plantean que los seres humanos vivimos en espacios de apertura caracterizados por conjuntos de prácticas humanas que utilizamos para relacionarnos con nosotros mismos, con las personas y con las cosas produciendo una red autónoma de significados. Las cosas adquieren significado en el marco de nuestras prácticas y no en si mismas. Estos espacios son "mundos" al decir de Heidegger. Así, las culturas, las comunidades profesionales o las familias son mundos caracterizados por determinadas prácticas dominantes. Dichas prácticas se organizan de acuerdo al propósito que les da sentido, piezas de equipamiento interrelacionadas e identidades que se establecen en dichos espacios. Las prácticas además de estar organizadas en torno a propósitos, equipamientos y roles, están coordinadas en torno a un estilo. El estilo actúa como base para los hábitos que se conservar y también para desarrollar nuevas prácticas. El estilo constituye el fundamento que da sentido a la actividad humana y con la particular forma de coordinar acciones que implica, abre un espacio de apertura (mundo). Desde esta perspectiva la innovación esta vinculada con los cambios de estilo que ocurren al transformar los espacios de apertura. Basados en esta perspectiva podemos decir que los cambios de prácticas que están en el centro de la acción en administración, tanto en la práctica profesional como en la investigación, implicarán entonces cambios en los propósitos, los equipamientos o los roles, generados en el espacio de apertura.

Estos enfoques nos llevan a considerar que el problema de la validación del conocimiento en la disciplina de la administración no este solo en la búsqueda de modelos descriptivos sino también en la búsqueda de modelos de generación de efectividad. Esto nos muestra la importancia central de los valores que están en el trasfondo de la práctica de la administración, entendiendo como parte de la dimensión de la efectividad la de la realización de los valores que la comunidad quiere encarnar.

[1] Gibbons, M., C. Limoges, H. Nowotny, S. Schwartzman, P. Scott and M. Trow The New Production of Know-ledge: the Dynamics of Science and Research in Contemp-orarySocieties. Sage, London, 1994.;
[2] Hatchuel, D., 'Two Pilars of New Management Research', British Journal of Management, Vol. 12, Special Issue, S33–S39 (2001).
[3] MacLean, D., MacIntosh, R. and Grant, S., 'Mode 2 Management Research', British Journal of Management, Vol. 13, 189–207 (2002).
[4] Avenier, M.J., and Nourry, L., 'Sciencies of the Artificial and Knowledge Production: The Crucial Role of Intervention Research in Management Sciences', Design Issues, Vol. 15 (7), (1999).
[5] Flores, F, Dreyfus, H., And Spinosa, C., Disclosing new worlds: entrepreneurship, democratic action and solidarity , The MIT Press, 1997.




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