
Este dominio se relaciona con
coordinar acciones y construir confianza, mediante el cultivo de habilidades para comunicarse efectivamente generando valor y construyendo una identidad confiable. Dado que conocer es hacer y que el lenguaje tiene un rol central en nuestro conocer, el cultivo de prácticas lingüísticas es una disciplina central para el aprendizaje. Podemos considerar cuatro aspectos del lenguaje relevantes desde esta mirada:
- Las distinciones relacionadas con el aprendizaje (transformar el observador que somos).
- Las narrativas mediante las cuales conferimos significados.
- Las conversaciones entendidas como entrelazamiento entre el habla, la escucha y la emocionalidad en el que inventamos posibilidades y las hacemos realidad.
- Los actos de habla mediante los cuales transformamos en realidad las posibilidades que vemos y construimos nuestra identidad en el mundo.
Así, podemos cultivar competencias conversacionales vinculadas a la escucha y a la impecabilidad en la ejecución de los actos del habla: afirmaciones, declaraciones, pedidos, ofertas y promesas. Describimos dichos actos a continuación.
Las
afirmaciones son actos lingüísticos que describen observaciones (hechos). Describen lo que es considerado existente para una comunidad biolingüística (comunidad que comparte una estructura biológica común y un espacio común de distinciones).
Cuando nos referimos a las afirmaciones, decimos que el mundo conduce a palabra. Lo que decimos describe lo que consideramos como hechos. Las afirmaciones pueden ser verdaderas o falsas. Al afirmar nos comprometemos con brindar evidencia (evidencia de hechos). La competencia que desarrollemos para hacer afirmaciones verdaderas determinará nuestro espacio de acción efectiva, dado que si hacemos afirmaciones falsas, posiblemente generemos conflictos y acciones poco efectivas.

A través de las
declaraciones resolutivas generamos hechos personales o institucionales. Por ejemplo, cuando una empresa declara que cesará sus actividades en un determinado mercado genera hechos que no son preexistentes. Dado que las declaraciones no se basan en hechos, su validez (o invalidez) está relacionada con un acuerdo social en torno al poder (autoridad o fuerza) de quien declara. Cuando nos referimos a las declaraciones decimos, que la palabra conduce al mundo, creando realidad, creando nuevas posibilidades. Cuando declaramos nos comprometemos con la consistencia entre nuestras declaraciones y nuestras acciones.
Los
juicios son un tipo particular de declaración denominada
evaluativa. Los juicios pueden ser fundados o infundados y surgen de una declaración en la que comparamos un hecho con un
estándar de valoración que sostenemos. Los juicios reflejan nuestra particular valoración (física, emocional, etc.) del mundo que observamos. Un gran número de conflictos en las organizaciones provienen de la incompetencia para distinguir juicios de afirmaciones.
Las promesas son
ofertas o
pedidos seguidos de una declaración de aceptación, son los actos lingüísticos mediante los cuales nos comprometemos a generar ciertos resultados. Las promesas coordinan acciones y nos permiten crear nuevas realidades. Para establecer una promesa son necesarios: un orador, un oyente, una acción –con sus condiciones de satisfacción– y un factor tiempo. Al prometer me comprometo en los dominios de la
sinceridad -consistencia entre conversaciones públicas y privadas –,
competencia –condiciones de ejecución efectiva de quien se compromete – y
responsabilidad –quien promete tiene una historia de cumplimiento de promesas en situaciones similares–.
El juicio de
confianza que los demás construyan respecto de nosotros dependerá de nuestras competencias conversacionales. Los componentes del juicio de confianza son: veracidad y relevancia en las
afirmaciones, consistencia y validez en las
declaraciones, fundamento en los
juicios, competencia, sinceridad y responsabilidad en las
promesas.
Nuestras competencias para la comunicación nos permiten construir un ciclo conversacional de confianza en el caso de que nuestras acciones sean consistentes con nuestras promesas, o a un ciclo de desconfianza si nuestras acciones conducen a “quiebres” (situaciones en las que consideramos que lo ocurrido no es lo que esperábamos). Construyendo un ciclo de confianza en nuestras relaciones, a través de nuestro conversar contribuimos a incrementar la porción de nuestro esfuerzo que conduce a trabajo efectivo. Al incrementar la confianza en nuestras relaciones también construimos nuevas oportunidades para el futuro, ya que generamos un pasado de compromisos exitosamente cumplidos proyectando una identidad poderosa frente a los otros.

Lecturas de profundización sugeridas
Artículo acerca de la distinción entre conversaciones para posibilidades y conversaciones para la acción.
Artículo acerca de la distinción entre afirmaciones y juicios.
Artículo acerca de promesas, confianza e identidad.